Mi tauromagia, “El toreo y su técnica II”

LAS CONDICIONES ESENCIALES.

Las condiciones esenciales para ser torero, son a mi juicio las siguientes: valor, inteligencia, intuición, personalidad y capacidad estética o arte. No creo que en este sentido haya grandes discrepancias. Las habría en cambio, si cada uno tratara de valorarlas según criterios personales. Por tanto, yo me limitare a dar mi particular parecer, lejos de todo dogmatismo y de toda intransigencia. Estoy dispuesto a rectificar esta escala de valores todo cuanto sea necesario.

Pongo en primer lugar el valor. Pero, entiéndase bien, el valor necesario para estar “a gusto” ante la cara del toro. El toreo en líneas generales no tiene porque estar en situaciones limites, al borde de la cornada, la historia del toreo esta llena de toreros suicidas que nunca llegaron a nada. El valor al que me refiero debe ser el pedestal sobre el que se basa todo lo demás, es decir, todo, absolutamente todo el arte taurino, porque sin ese valor ni hay arte ni siquiera hay toreo.

En segundo lugar hay que situar el binomio inteligencia-intuición. Torear es vencer racionalmente-intuitivamente el poder de la fuerza bruta del toro. Torear, como genialmente dijo, Domingo Ortega “llevar al toro donde no quiere ir”. Para eso hace falta inteligencia, para saber el cuándo, él porque el cómo y el dónde se da cada pase.

En efecto, un día le dijo Frascuelo a Lagartijo:.” Rafael, tú eres el mejor torero que yo he conocido. Por ti me quito yo la montera, y no me quito la cabeza porque la necesito para torear.”.

Ortega dice que el principal problema del torero es pensar delante del toro, lo cual es un canto al valor y a la inteligencia; porque si se piensa delante de la cara del toro, es porque se tiene el valor para pensar ante ella; y si se piensa ante ella, es porque se tiene inteligencia para pensar.

En tercer lugar, coloco una cualidad esencial, no solo para torear, sino para toda manifestación artística que se realiza ante él publico. LA PERSONALIDAD. Decía Belmonte.: ” Para mí, lo más importante de la lidia, es el acento que en ella pone el lidiador. Es decir “el estilo”. Pues bien, el estilo, sin ninguna duda, lo pone la personalidad. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que quien quiera ser fiel a sí mismo, quien quiera gozar de una eternidad artística, tiene que esforzarse en postular su personalidad con una sinceridad absoluta. Decía Rafael El Gallo,: ” Cada torero debe ir a la plaza a decir su misterio”

De todas formas en este estudio de los valores toreros, las cosas no son tan sencillas como parecen a primera vista; sin embargo si un torero hace las cosas con valor, con inteligencia, con personalidad y con estética. Lo demás, todo lo demás, vendrá por añadidura.

Isidoro Rábanos Gonzalez