Muerte Taurina, por Gonzalo Ramos Aranda

MUERTE TAURINA

“De arrojo y valor, . . . genuina.”

La muerte ronda la vida,
en el campo bien nacida,
agua, pastizales, toros,
ecológicos tesoros.

La muerte ronda la vida
del lidiador, tan querida,
extraordinaria, genuina,
que, en una plaza, germina.

La muerte ronda la vida
taurómaca, sostenida,
por valor, arte y esmero,
la materia de un torero.

La muerte ronda la vida,
fiesta brava promovida
por faenas delirantes,
por olés que son vibrantes.

La muerte ronda la vida,
¿cuál es su justa medida?,
sublimación en las gradas,
fuera miedos, mascaradas.

La muerte ronda la vida
de un espada, asaz sufrida,
por heridas infelices,
por profundas cicatrices.

La muerte ronda la vida
del matador que no olvida,
triunfos, orejas, los rabos,
los indultos tan buscados.

La muerte ronda la vida,
la de la mejor salida,
a hombros, por puerta grande,
cuando el pecho, más, se expande.

La muerte ronda la vida
digna, toda conmovida,
de un diestro que tiene arrojo,
que tiñe arena de rojo.

La muerte ronda la vida
de tauromaquia, atrevida,
temeraria, muy taurina
que, por desgracia, se arruina.

La muerte ronda la vida,
por la lidia, desvivida,
astado, fatal cornada,
capote, mortaja, . . . nada.

La muerte ronda la vida,
una vida dividida,
entre Dios, toro, la suerte
y el torero . . . yace inerte.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México, a 05 de julio del 2017 Dedicado a Don José Luis Moreno Delgadillo, amante de lo taurino y gran conocedor de la fiesta brava . . .
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