“Por eso” me hice cirujano taurino , Dr Enrique Crespo

Hoy comienza el Carnaval del Toro, con seguridad una de las fiestas taurinas más relevantes que se celebran en España y donde miles de personas van a disfrutar con el toro bravo durante cuatro días.

Y hoy marchamos a Ciudad Rodrigo para hacernos cargo, un año más, de su Enfermería, seguramente el desafío más intenso de nuestro Equipo en toda la temporada y para mi, sin duda, un cometido arduo de asumir, posiblemente porque he vivido -primero como estudiante de Medicina, luego como primer ayudante de mi padre y finalmente como Cirujano responsable de su Enfermería- muchos carnavales del toro presenciando su cara amarga.

Intenso y arduo porque en el Carnaval del Toro se producen heridos y lesionados de enorme gravedad y cuando aparecen hay que enfrentarse a ellos con disposición y solvencia absolutas, sabiendo que te encuentras muy lejos de los Hospitales, sintiéndote observado por mucha gente y soportando la presión que la incertidumbre del percance provoca fuera de la Enfermería.

Durante estos días previos al Campanazo me han venido, de nuevo, imágenes y momentos cargados de drama e incertidumbre vividos en la Enfermería durante pasados carnavales; y, otra vez, he vuelto a pensar que “ser Cirujano del Carnaval, ser responsable de la Enfermería del Carnaval no es frívolo ni tranquilo”…
Sin embargo tras meditarlo, como otros años, entiendes que “para eso” me hice cirujano taurino, para acudir a unas plazas, como Ciudad Rodrigo, donde los sobresaltos de la cornada no admiten la indecisión, donde los sangrados de la herida parecen más brutales todavía..

Y uno acude a esas plazas no con la excusa de la afición a los toros ni por los estipendios económicos, sino por la satisfacción de curar a quien el toro ha herido. La cirugía taurina ejercida en la enfermería de Ciudad Rodrigo me ha procurado muchas angustias, desde luego, pero también infinidad de satisfacciones…Las emotivas sensaciones de sentirme útil operando heridas atroces, salvando vidas que se iban, aliviando tanto sufrimiento físico y anímico. “Por eso” me hice cirujano taurino..

Dr. Enrique Crespo